14/2/13

Entrevista al legendario bajista Neil Murray




Entrevista a Neil Murray, ex bajista de Whitesnake, Gary Moore y Black Sabbath
"Me hubiera encantado tocar con David 
Coverdale otra vez... pero nunca se sabe"

Publicado en www.rafabasa.com , 12 de febrero de 2013.-

   SNAKECHARMER es una nueva banda formada por los legendarios Neil Murray (bajista) y Micky Moody (guitarrista). Aprovechamos esto para ponernos en contacto con el veterano bajista y hablar del grupo, de su reciente y fantástico primer trabajo, y por supuesto para repasar algunos aspectos de su larga y reputada carrera con superbandas como WHITESNAKE, GARY MOORE, BLACK SABATH… Un placer de entrevista y un artículo muy interesante que podéis leer a partir de aquí:
- Hola, Neil, es un honor entrevistar a un gran bajista y músico como tú… El lanzamiento del CD de SNAKECHARMER es el principal motivo de la entrevista. Hablemos de él y de esta nueva banda para empezar.
Neil.- Hola, ¿qué tal?… Todo empezó de manera un poco diferente que fue tocar canciones mías y de mi amigo el guitarrista Micky Moody, especialmente de nuestra etapa conjunta en WHITESNAKE a finales de los 70 y principios de los 80. Quedamos en hacer SNAKECHARMER para esto y sobre todo hacer algunos conciertos, pero el management consiguió un contrato discográfico y la idea empezó a cambiar poco a poco. En el último año y medio estuvimos dándole forma al disco juntos, escribiendo canciones y demás, y casi sin darnos cuenta la cosa fue cambiando de ser algún tipo de banda tributo a nosotros mismos a una que tocara material original junto a algunas canciones clásicas.
- SNAKECHARMER sois una banda en un estilo muy en la onda de los WHITESNAKE más clásicos y donde el mítico guitarrista Micky Moody pone “su sello”… ¿Cuál es tu definición particular del grupo? Hard rock, blues… Sobre todo mucho feeling, ¿verdad, Neil?
Neil.- (Risas) No sé cómo se define la banda, que ése es vuestro trabajo. Tendré que leer algunas críticas para categorizar lo que hacemos… No sé, el caso es que tenemos influencias de blues rock, está claro, y luego el cantante proviene de la escena del AOR y tiene un trasfondo de bandas de rock más melódico. Luego, el teclista Adam Wakeman está más metido en el heavy rock con BLACK SABBATH y OZZY OSBOURNE, aunque también toca rock progresivo… Pero es difícil para mí definirlo porque no tratamos de sonar de ninguna manera concreta sino sólo lo que nos sale de manera natural a las personas que escribimos las canciones y cómo las tocamos. Es una cosa muy orgánica para nosotros, que nos sale este tipo particular de música de manera natural.
- Me gustaría que nos dieras tu visión general del álbum…
Neil.- Es un disco de canciones de rock con diferentes estilos dentro del mismo álbum tal vez. Al final es el producto de la unión de los seis miembros de la banda, gente con diferentes influencias y que tienen que ver también con quiénes somos cada uno, con la gente con la que nos hemos movido en estos años… Creo que en algunos momentos puede haber similitudes con el sonido de algunas bandas de los 70, y seguro que mirándolo desde fuera los fans de WHITESNAKE, BAD COMPANY, THIN LIZZY y ese tipo de bandas van a disfrutar con SNAKECHARMER. De todos modos, emplazo a la gente a escuchar el disco ¡y que opinen por sí mismos!
- Tengo una curiosidad, ¿siempre has tocado al bajo? Quiero decir si nunca has tocado la guitarra en una banda o un disco? ¿Cómo surgió tu pasión por el bajo y cómo decidiste empezar a tocar el bajo?
Neil.- Pues fue un poco por accidente porque cuando era muy joven empecé a aprender a tocar el piano, el trombón e incluso la batería un poco después, aunque tocaba de un modo muy sencillo en grupos de pop en la escuela. El caso es que alguien tenía una guitarra que había convertido en un bajo, y de casualidad lo cogí, me gustó mucho y comencé a meterme más en ello. Debía tener unos 17 años por aquel entonces, así que supongo que empecé cuando algunos ya lo dejan (risas). Después fui a la escuela de Diseño pero poco a poco me interesé más por la música y por convertirme en bajista. Ya me hice profesional cuando tenía unos 24 años, también bastante tarde para lo que era habitual, pero creo que me ayudó a tener mi personalidad ya formada y me siento afortunado porque a finales de los 60/principios de los 70 había muchas bajistas increíbles para que te influenciaran y aprendieras de ellos, como por ejemplo Jack Bruce.
– Volviendo a SNAKECHARMER, ¿opinas que es una banda que vaya a tener regularidad?
Neil.- Es difícil porque es una nueva banda y para algunos miembros el empezar con un nuevo grupo no es fácil para que empiecen a ser conocidos y establecerse de manera profesional. Y a día de hoy la gente no tiene tiempo ni dinero para experimentos y ya no se compran discos sin tener la seguridad de que te va a gustar, y lo mismo con las giras, que no tiene nada que ver con cómo era la situación 5 o 10 años antes. A nosotros nos encantaría poder hacer los máximos conciertos posibles, y esperemos que los promotores de los diferentes países del mundo nos quieran contratar y podamos ir allí y tocar, pero ya te digo que no es fácil. Otra cosa sería poder meternos en una gira con una banda grande pero a día de hoy las compañías ya no ponen dinero para apoyar giras como teloneros, y parece que esto ya no va a ocurrir nunca más, así que habrá que buscar alguna fórmula para poder girar y que esto nos permita existir. Quiero decir que no nos podemos arriesgar a perder dinero, pero yo no soy millonario para poder poner dinero en la banda sin saber si se recuperará.
- Ahora que lo mencionas, ¿cuáles son los planes de gira del grupo?… ¿Tenéis idea de hacer vuestra propia gira o, como decías antes, es difícil para SNAKECHARMER embarcarse en su propia gira?
Neil.- Vamos a hacer algunos shows propios aquí en Inglaterra y también tenemos planeado hacer algunos festivales en verano, todos los que podamos de hecho. Pero por nosotros la intención es tocar donde sea, que si nos llaman de Rusia, pues iremos a Rusia (risas), o en Finlandia, lo que sea, que por nosotros no hay ningún problema. Lo que no queremos es tocar en bares mugrientos para 30 personas, no hay razón alguna para ello a estas alturas porque en sitios tan pequeños no se puede mostrar a la banda en la mejor situación, está claro. Pero bueno, ya veremos porque tenemos claro que la situación en el negocio de la música a día de hoy es realmente complicada.
- Junto a Moody y tú están Harry James (THUNDER, MAGNUM) a la batería, Chris Ouesy (HEARTLAND, VIRGINIA WOLF, THE DISTANCE) a la voz, Laurie Wisefield (WISHBONE ASH) a la guitarra, y Adam Wakeman (Ozzy Osbourne) a los teclados… ¡Vaya tándem!… ¿Ha sido complicada cuadrar la agenda de todos estos grandes músicos para grabar el disco?
Neil.- Sí, sin duda, y a veces ha sido más bien ver qué miembros de la banda estaban disponibles para grabar cuando el estudio estaba libre. Y ha sido duro porque todos tenían compromisos que por ejemplo Adam toca con OZZY OSBOURNE y BLACK SABBATH, Harry toca con MAGNUM y con sus THUNDER, Chris está metido en varios proyectos… Luego yo y Laurie tocamos en el musical de QUEEN "We will rock you", que a veces tocamos hasta seis días por semana… Es difícil, muy difícil, y es que al final para grabar unos 32 días hemos necesitado once meses o casi un año, vaya. Hemos tenido que improvisar un poco y adaptarnos a los músicos que estaban en cada momento, aunque no sé si ha habido una sola vez que hayamos estado todos los músicos juntos, al menos no ha sido así todo el tiempo, eso seguro. No es necesario tampoco, cuando además ya había mucho trabajo previo de composición de las canciones, arreglos, sugerir algunas cosas para el disco… Es difícil trabajar así pero no es imposible.
- Hablando de la composición en concreto, ¿qué nos cuentas de cómo ha sido escribir las canciones para SNAKECHARMER? ¿Ha sido algo más o menos colectivo o ha habido una figura compositiva principal en este caso?
Neil.- Ha habido tres o cuatro compositores, sí. Micky ha aportado principalmente a nivel instrumental, Chris sacaba varias líneas melódicas y obviamente las letras y las melodías de voces también… Y luego siempre que tocábamos las canciones surgían varias ideas nuevas y sugerencias a lo que ya estaba compuesto para que al final fuera un poco una creación de la banda más que una cosa individual. Pero bueno, los principales compositores digamos que han sido Micky y Chris para tres o cuatro canciones concretas, y luego lo mismo entre Laurie y Chris para otras tres o cuatro. Finalmente Larry ha aportado también un par de temas también. El caso es que alguien puede tener una idea inicial y cualquiera en la banda puede contribuir a desarrollarla y terminarla, y que llegue a ser una composición del grupo. Lo que no ha sido es el caso de que hayan surgido temas ensayando todos juntos en el local o algo así, pero podría ocurrir más a menudo en el futuro, ¿quién sabe?
- Este disco sale con Frontiers, ¿ha sido difícil el conseguir un sello discográfico o el estar en una banda con nombres tan conocidos facilita este tipo de cosas?
Neil.- Ya no es fácil para nadie el conseguir un contrato, aunque pueda ayudar un poco el hecho de contar con nombres conocidos en el grupo, claro. De todos modos, en nuestro caso lo que ha ocurrido es que nuestro management ya tenía una buena conexión y relación con Frontiers, así que quedamos encantados cuando nos hicieron una propuesta. Ellos se centran en hard rock y rock clásico en general, música rock de calidad, pero aún así tuvimos que presentar una maqueta con un par de temas previamente. Quiero decir que no porque estuviera yo, y Micky, Harry y Laurie teníamos asegurado nada, que al final se trata de las canciones y de cómo suena la banda, no el que hubiera nombres conocidos o una historia exitosa previa.
- Tienes una trayectoria muy larga, envidiable… Has tocado con grandes bandas y excelentes músicos, pero siempre a la sombra o a la diestra de alguien… ¿Por qué nunca montaste una banda grande como “jefe” y principal artífice del proyecto?
Neil.- No he pensando nunca mucho sobre esto. Es que muchas veces, al menos en las grandes bandas, el líder es el cantante principal, y yo soy bajista y para nada soy buen cantante (risas). Además, otras veces el líder suele ser el principal compositor y yo no compongo mucho en comparación con otros músicos. Tampoco es una necesidad que haya tenido nunca de manera importante, y es que lidiar con gente más joven y con otras ambiciones y demás como jefe de una banda tampoco es algo que me interese demasiado a día de hoy. No digo que no vaya a pasar nunca, pero no sé, tampoco me considero a mi mismo una persona líder sino que me considero más bien lo que yo llamo un colaborador, y me gusta estar en una situación de banda que sea más o menos democrática, como ocurría en WHITESNAKE inicialmente.
SNAKECHARMER tiene muchas influencias de aquello también en este sentido, pero vamos, es cierto que el modo en que se ha desarrollado la mayoría de mi carrera ha sido trabajando para otra gente. Y no me veo liderando un proyecto de este tipo, la verdad, a no ser que sea para tocar delante de tres personas y un perro (risas). Y personalmente prefiero tocar ante miles de personas rodeado de los mejores músicos del mundo, la verdad. Por otro lado, me siento muy afortunado de haber estado involucrado en las bandas y en las situaciones en las que he estado y a veces he tenido más exposición público como bajista que como persona, pero a mí siempre me ha gustado permanecer un poco en el fondo, ya sabes, así que está bien y no me quejo de cómo ha sido mi carrera hasta ahora.
- Aunque has pasado por muchos combos,  WHITESNAKE es la banda que más ha dejado huella a nivel general. Pasaste muchos años compartiendo con Coverdale, grabaste 9 discos con el grupo… Sé que es complicado, pero ¿cómo se resume tu paso por WHITESNAKE?
Neil.- Yo creo que ha sido el período más excitante de mi carrera porque, cuando empezó a comienzos de 1978, todavía nadie estaba interesado en nosotros y entonces tocábamos en lugares muy pequeños como bares y clubs. Tuvimos mucha suerte de que uno de los managers de DEEP PURPLE entonces nos consiguiera el contrato con EMI y de ahí pasamos muy rápido a tocar en teatros y luego en pabellones, y poco después llegamos a tocar en estadios en muy poco tiempo. Está claro que no mucha gente tiene la oportunidad de convertirse en una banda tan exitosa en tan poco tiempo y además viniendo desde tan abajo, que en realidad pasamos como tres o cuatro años desde que empezamos hasta que de repente éramos enormes.
Entonces disfrutábamos muchísimo de la música que hacíamos y además eran unos años muy buenos para EMI… Todo se juntaba porque además en la banda nos llevábamos muy bien y había un gran ambiente, había mucho sentido del humor y era un placer trabajar con gente tan buena y además tan divertidos. En esos primeros momentos de la banda era un verdadero equipo y éramos realmente una panda de colegas que nos sentíamos muy afortunados de trabajar juntos y de viajar y tocar música, ya sabes.
- Antes del lanzamiento de "Slide it in" en 1984, la formación clásica de WHITESNAKE se rompe… De hecho, el disco se grabó en dos versiones: la primera contigo, Cozy Powell, Micky Moody y Mel Galley…
Neil.- Realmente fue algo antes de esto, pero digamos que a nivel oficial fue en ese momento, sí. Además, ese dato tampoco es correcto totalmente pero es algo difícil de explicar y dar todos los detalles de esto… Yo dejé WHITESNAKE para trabajar con GARY MOORE durante un año y medio, y en ese período ellos grabaron "Slide it in" pero luego ya cuando yo volví a la banda la formación era un tanto diferente. Además, la compañía en América quería remezclar el disco y cambiar la formación, pero yo y John Sykes podíamos reemplazar perfectamente a los guitarristas y bajistas que ellos habían firmado para el lanzamiento americano. Esa nueva formación cambiaba el juego por completo porque Jon Lord volvía a DEEP PURPLE y Mel Galley tuvo un accidente y ya no podía tocar más.
Entonces, pasábamos de 6 personas a 4 conmigo: David Coverdale, John Sykes y Cozy Powell, y era una gran formación de cualquier manera pero la gente no se enteró mucho porque entonces tocamos sobre todo en Estados Unidos y Japón. De cualquier manera, se supone que iba a ser la formación que iba a grabar el famoso "1987" pero Cozy no estaba nada contento con los porcentajes de reparto en la banda entonces y decidió marcharse. Entonces empezó a haber pequeños cambios ya desde 1982 cuando terminamos "Saints & sinners" con Bernie Marsden y Ian Paice todavía en WHITESNAKE, y de ahí llegamos a 1985 y 86 cuando estuvimos grabando "1987" y que es cuando se produjeron los grandes cambios, pero el proceso de cambio en WHITESNAKE venía de antes y fue más largo aunque ocurrió despacio y fue un proceso lento. Hubo mucho cambio en los vídeos, en la música y en lo que luego vieron los críticos y los fans, pero bueno, está claro que funcionó muy bien.
- ¿Qué es lo mejor de trabajar con David Coverdale? ¿Y lo peor?
Neil.- (Risas) Bueno… En general David es un tipo genial para trabajar con él, es muy inteligente y noormalmente es genial tenerle por ahí alrededor, buena compañía. Sí creo que en los últimos años que yo estuve en WHITESNAKE se volvió demasiado a la situación americana, se fue allí y ya no ha vuelto nunca a vivir en Inglaterra. Además con esto el contacto no ha sido nunca ya el mismo que cuando vivía más cerca, como es lógico. Es cierto que en los 9 años que trabajamos juntos David cambió bastante como persona, pero no necesariamente en un sentido negativo, en absoluto, sino que sencillamente se fue interesando poco a poco por cosas diferentes, expandiendo también su intelectualidad, su diversidad, sus gustos y sus inquietudes artísticas y eso.
Esto es bueno pero, por otro lado, todo se volvió, sobre todo a nivel del management y de la compañía y especialmente desde América, como mucho más centrado en David Coverdale que en el grupo, lo que hacía las cosas más difíciles para el resto de miembros de la banda. Pero no era por David en sí sino que al final la situación general había cambiado y ya no éramos tan importantes el resto sino que parecía que lo único era el carisma de David y su voz. Y al final él tenía que estar rodeado de tíos muy atractivos y en ese momento quizás ya no tenía tanta importancia la música, que era de lo que se había tratado a desde el principio. Pero vamos, no tengo malos recuerdos de trabajar con David en absoluto aunque ya te digo que no tengo contacto con él desde hace muchos años.
- Y en todos estos años, ¿nunca surgió la posibilidad de volver a trabajar juntos?
Neil.- ¡Oh, no lo sé! Quiero decir que me hubiera encantado tocar otra vez con él, y aún mejor el haber podido poner en marcha la formación de 1980, por decirlo así: David, Micky, Bernie, Jon Lord y Ian Paice, pero todos sabemos que Jon ya no está aquí, Bernie y Micky no se llevan muy bien ahora mismo y supongo que Micky y David no han vuelto a hablar desde hace 30 años o más. De todos modos, no podemos hablar de estas cosas a la ligera porque además no hay ninguna razón para que David lo haga o lo hubiera hecho en los últimos años. Me refiero a que no tiene necesidad pero a mí sí me hubiera gustado juntarnos aunque hubiera sido para un concierto, pero repito que entiendo que no es algo necesario para él ni para su carrera (risas). Y oye, ¡nunca se sabe!
- Siguiendo con el repaso a tu larga carrera, también pasaste por BLACK SABBATH, junto a Iommi, Cozy Powell y Tony Martin en aquel momento. Es cierto que a mucha gente no le gusta demasiado esa etapa pero otros pensamos que entonces editaron grandes discos, especialmente "Headless cross" y "Eternal idol". ¿Cómo fue tu experiencia en BLACK SABBATH y qué recuerdas de ese período?
Neil.- Yo tenía conexión sobre todo con Cozy Powell, que él era más cercano a Tony Iommi. Pero bueno, puedo entender la reacción de los fans porque no era la banda original y todas las versiones posteriores sin Geezer Butler u Ozzy Osbourne y Bill Ward no era propiamente BLACK SABBATH. El caso es que ellos se fueron marchando o se les despidió en diferentes momentos, pero Tony Iommi siempre ha querido seguir adelante con la banda y fue su decisión el que yo tocara en la banda. Sé que él está muy orgulloso de la música que hicimos y musicalmente no es que el resto de la banda le lleváramos a hacer algo que no quisiera hacer o algo, así sino que siguió escribiendo sus riffs y la música que le gusta y esos discos fueron lo que Tony quería que fuesen en ese momento.
Lástima que los fans sean tan conservadores a veces y no acepten muy bien lo que sea algo diferente porque creo que hicimos muy buen material entonces. Por ejemplo "Headless cross" es realmente bueno, aunque yo no grabé el bajo en éste, y el siguiente, "Tyr", mantenía la calidad. Cuando nos reunimos otra vez a mediados de los 90 e hicimos "Forbidden" quizás la producción no fue la adecuada, demasiado experimental, que es algo en lo que la compañía insistió mucho. Pero las canciones en general eran realmente buenas, y es una pena que la gente busque razones para criticar en vez de sacar lo positivo o sencillamente reaccionar de manera natural ante algo. Es como si hablamos de equipos deportivos, que unas veces se va a ganar y otras a perder, así que mejor disfrutar de la música por lo que es.
Pero bueno, de cualquier manera, el haber trabajado con Tony Iommi ha sido una experiencia realmente agradable y que disfruté porque aparte de un música genial es un tipo muy divertido, y una gran compañía como persona. Es un tío muy creativo y con una mente muy fuerte, y es un poco lo mismo que me ha pasado con otras personas con las que he trabajado, que la mayoría no son en realidad como su imagen pública o como la gente piensa que son en general. De hecho, con la mayoría ha sido realmente fácil trabajar, y es que el factor de que sean gente con tanto talento no significa que no puedan ser tipos agradables también. Ya te digo que la mayoría de músicos con los que he trabajado en mi carrera ha sido realmente un placer poder hacerlo con ellos. ¡Grandes músicos y grandes personas!
- ¿Qué recuerdo guardas de Gary Moore? Como guitarrista era uno de los más grandes, eso es indudable, pero siempre se habló que tenía un carácter difícil de soportar…¿Cómo era tu relación con él?
Neil.- Él y yo siempre fuimos buenos amigos, y nos conocimos ya a mediados de los 70, cuando ya trabajamos en COLOSSEUM II, que era más jazz/fusión, hasta como 10 años después o así que dejamos de tener relación. Yo entré en la banda de GARY MOORE como en 1982, justo después de salir de WHITESNAKE, y fue genial porque fue una situación en la que me sentí como que volvía a ser músico de nuevo. Musicalmente era algo a lo que no estaba acostumbrado, o no me era muy familiar más bien, porque no había las influencias a las que yo estaba acostumbrado. La verdad es que me costó un poco y de hecho tuve algunas fricciones especialmente con el productor que usaron en los dos discos que grabé con la banda: "Corridors of power" y "Victims of the future". Yo prefería dejarle a los músicos más libertad y que fueran ellos los que llevaran las riendas, y no estaba acostumbrado a trabajar de ese modo, ya te digo.
Pero vamos, con Gary siempre tuve muy buena relación… De todos modos, al igual que pasaba con David (Coverdale), los tipos de negocios tenían bastante influencia sobre las personas que les hacían ganar mucho dinero y les dirigían de algún modo. Y era mucho más fácil lidiar, personal y económicamente, con sólo un tipo que con cuatro o cinco personalidades, ya sabes. Es más fácil para ellos si nadie les puede discutir las cosas, o al menos sólo lo hace una persona, y al final todo se convierte en un artista en solitario con varios músicos más en su banda. El resto tuvimos que aceptar esto y yo no lo llevé muy bien ni me parecía la situación perfecta pero de cualquier manera fue genial tocar con él y con Ian Paice o Don Airey en mi caso. Por otro lado, me hubiera encantando tocar material más bluesy con Gary pero ya no tuve la oportunidad más adelante. De cualquier manera, no me puedo quejar de esa etapa ni de mis años con Gary Moore.
– También participaste en los dos primeros álbumes del proyecto PHENOMENA, llevado a cabo por Tom Galley si no me equivoco (el hermano de Mel Galley, que fue guitarrista de WHITESNAKE)… Dos discazos impresionantes…
Neil.- Bueno, en este caso fue una situación más de músico de sesión que otra cosa. Mel Galley, descanse en paz, siempre fue uno de mis mayores defensores, y de hecho fue el principal instigador de mi vuelta a WHITESNAKE después de GARY MOORE. Esto fue de todos modos en un período un poco convulso porque estaba también en WHITESNAKE y luego un par de años después tocaría en otra banda con Bernie Marsden, así que ya te digo que PHENOMENA para mí fue básicamente que el grupo buscaba un bajista para grabar las partes de los discos e hice trabajo de sesión con ellos, poco más. Pero no tuve ninguna involucración creativa porque era el proyecto de Tom y Mel y ellos utilizaron a varios músicos diferentes para tocar en las distintas canciones. No te puedo decir mucho más de esto, si acaso que se hizo y se grabó bastante rápido (risas).
- Por cierto, a finales de los 80 estuviste bastante involucrado con una banda japonesa llamada VOW WOW. ¿Qué te llevó a participar en una banda tan extraña y sobre todo desconocida en Europa?
Neil.- (Risas) Fue algo extraño y diferente, es cierto, pero muy poca gente puede decir que ha tenido una oportunidad así. Además, esto me permitió trabajar mucho en Japón con otra gente y girar por allí y conocer mejor la cultura y sociedad japonesa y demás. La verdad es que no sé muy bien cómo surgió todo, pero ellos se mudaron a Londres para intentar entrar en el mercado europeo y cogieron a un mánager británico. El caso es que el bajista que tenían se cansó de estar en Londres a los seis meses y quería volver a casa, así que de repente ellos necesitaban a un bajista para tocar en el que iba a ser su próximo disco. No recuerdo muy bien si el management contactó conmigo porque los miembros de la banda me querían o si el mánager les sugirió mi nombre a ellos, no lo sé.
Al final toqué en ese disco en el 87 y estuve un tiempo trabajando con ellos, particularmente en Japón, aunque hicimos algunos conciertos aquí y allá. Esto ocurrió mientras tocaba en aquella banda con Bernie Marsden que te decía antes, MGM, pero de alguna manera este grupo estaba bastante parado así que me pude concentrar bastante más en esa época en VOW WOW. Pero el grupo un par de años después se empezó a cansar, y eso que yo les escribía letras en inglés, lo que fue un trabajo bastante duro, por cierto (risas). Al final hice un par de discos con ellos y entonces sencillamente fue el momento para mí de moverme a otra cosa. Pero fue una experiencia muy interesante y ellos eran tíos muy majos y buenos músicos, y a mí me pilló en un momento en el que necesitaba trabajar y ya está. Nunca he recibido grandes royalties de esto o algo así pero surgió en aquel momento y estuvo bien, la verdad.
- Como curiosidad… Tocaste  en la Expo’ 92 en Sevilla, junto a  Steve Vai, Joe Satriani y Brian May. ¿Algún recuerdo de aquella experiencia?
Neil.- No puedo hablar en todas las entrevistas de cada parte de mi carrera, que ha sido muy larga (risas)… Yo ya conocía a Brian May y de hecho había grabado con él por su amistad con Tony Iommi, que por ejemplo ya había colaborado con BLACK SABBATH en el Hammersmith Odeon un par de veces. Cozy y yo íbamos a ser la sección rítmica de la "Rock Night" de la Expo Universal en la noche de "Guitar Legends". Estaba por tanto ahí la sección rítmica de BLACK SABBATH de entonces y también la de Eric Clapton, y había algunas mezclas de músicos y tocábamos unos con otros. Para mí fue una experiencia fantástica que me permitió tocar con músicos tan increíbles como Vai, Satriani, Paul Rodgers… Fue algo memorable y un evento para recordar, pero lo cierto es que, si miramos atrás, no fueron más que un par de días en directo. Me hubiera encantado que este tipo de cosas ocurrieran más a menudo pero al final siempre se quedan como algo muy ocasional y puntual.
- Hablando de Cozy Powell, has tocado con él en muchas bandas como WHITESNAKE, BLACK SABBATH, con el propio Brian May… Parece que formaste con él una sección rítmica muy potente y además que Cozy y tú erais bastante cercanos. ¿Qué te apetece comentarnos sobre Cozy Powell?
Neil.- Él era muy poderoso individualmente y su forma de tocar era muy potente, además de tener una personalidad muy fuerte. De alguna manera esto hacía que me resultara muy fácil tocar con él porque (a mí) me bastaba con encajar en lo que él quisiera tocar y contribuir a hacerlo incluso más fuerte, con el sonido más grande que pudiéramos. También estaba su banda HAMMER, con el guitarrista Bernie Marsden y el teclista Don Airey y yo fui también bajista sustituto en esa banda allá por el 84, junto con Clive Chaman al que conoció Cozy cuando estaba en la banda de JEFF BECK… Ya tocamos juntos mucho antes, incluso cuando él entró en WHITESNAKE cuando yo no estaba allí, pero luego volví a enrolarme y sí coincidimos una etapa. También tocamos juntos muchas veces en sesiones de grabación y bandas varias.
No sé si era el tipo ideal para tocar con él, pero Cozy y yo hacíamos muy buen equipo y trabajábamos muy bien juntos. Entre nosotros nunca hubo problemas de personalidad, pero musicalmente y trabajando era genial y todo funcionaba muy bien juntos. Hay algunos bajistas con los que él estaba muy excitado de poder trabajar con ellos, como en el álbum que hicieron con John Entwistle y Glenn Tipton, o con Jack Bruce un par de veces. El caso es que él tenía una personalidad muy fuerte que yo no tenía, y por eso nos acoplábamos muy bien juntos, porque yo intentaba sencillamente de encajar en BLACK SABBATH por ejemplo o me adaptaba al sonido de Brian May, y con Cozy encajé siempre muy bien, la verdad.
- Y ya para ir terminando, ¿qué te falta por hacer como músico?, ¿hay algo que no hayas hecho aún y que te gustaría hacer en el futuro?
Neil.- Realmente miles de cosas (risas). Todos los días me gustaría hacer algo nuevo y diferente pero no siempre es posible. Tal vez personalmente me insisto mucho en que debería meterme más en aspectos compositivos, y claro que me gustaría tocar con los miles de músicos que no lo he hecho y que me encantaría, pero tengo que ser realista y saber lo que puede pasar y lo que no. Ahora estoy centrado este año en SNAKECHARMER y hacer todos los conciertos que podamos con la banda, que escuche el disco la mayor cantidad de gente posible, y tal vez debamos empezar en algún momento con el siguiente. Así que estos son mis planes a corto plazo…
- Ok, Neil, ha sido un gran placer y si hay algo que quieras decir para terminar ahora es el momento.
Neil.- No realmente, aunque soy un hombre soltero así que un saludo a todas las chicas preciosas que haya por allí (risas). No, hablando en serio, gracias por haberme dado la oportunidad de seguir en la música desde hace tanto tiempo y que pueda seguir haciendo música todavía algo más. También espero que la gente siga queriendo verme tocar, que podamos ir a todos los sitios y que mucha gente quiera ver al grupo tocar.

Rafa Basa y Antonio Cerezuela

1/2/13

Los cafés y su aporte a la identidad urbana


El concepto de café como establecimiento o cafetería nació en Medio Oriente. En Persia hacia el siglo XVI existían los qahveh-khaneh, locales donde los hombres se reunían para beber café, fumar, escuchar música, jugar, leer y conversar. De ahí los cafés pasaron a Arabia y luego a Turquía. En 1554 se abrió el primero de estos locales en Constantinopla, y Europa estaba a sólo un paso: en 1615 llegaron a Venecia, 1640 a Viena, 1644 a Marsella y París.

Si bien los cafés se instalaron en todas las grandes ciudades europeas, no cabe duda de que París se transformó en una suerte de capital mundial. Los bistrots sirvieron de centro de reunión y de intercambio de ideas para los intelectuales que contribuirían a una nueva percepción del mundo basada en la razón. Allí se fueron incubando las ideas que desembocarían en la Revolución Francesa y que pondrían fin al Antiguo Régimen. Todo el mundo tenía derecho a voz en los cafés, pues, como decía Balzac, ellos eran “el parlamento del pueblo”. Sentados frente a tres tazas en el café Procope de París, los insurgentes John Paul Jones, Benjamin Franklin y Thomas Jefferson concibieron el primer boceto de la  Constitución de los Estados Unidos en 1758.

Ya a mediados de siglo XIX, los cafés eran parte indivisible del paisaje y de la identidad y bohemia parisina, tradición  que se mantiene hasta nuestros días. Imposible evocar la ciudad sin pensar en sus locales  fusionándose con las calles y pasajes... las mismas mesas donde Hemingway escribía frenéticamente sus novelas -cuando no era interrumpido por Gertrude Stein o Pablo Picasso-, donde fumaban un cigarro tras otro Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, y donde  Roland Barthes y Jacques Derrida disectaban y deconstruían la abrumadora realidad del siglo XX.

Sin atrevernos a comparar y  guardando las abismales proporciones, no hay duda de que uno de los sectores urbanos más interesantes de nuestro Concepción es el eje Plaza Perú-Tribunales. Parte del encanto del sector lo han aportado los cafés, pequeños restaurantes y locales gastronómicos que se han instalado en los últimos años en la Diagonal Pedro Aguirre Cerda, y que han contribuido a devolverle vitalidad a  este sector nacido de la planificación urbana post terremoto de 1939.

Hace ya algunos años, el municipio autorizó que pudieran sacar sus mesas a la calle, lo que permitió una mayor integración de los parroquianos con la ciudad, en este tramo tan simbólico que sirve de nexo del centro con la Universidad de Concepción. Sin embargo, hoy las mesas en la  acera están en riesgo, por diferencias entre los dueños de locales y la Municipalidad por concepto de pago de patentes correspondientes a uso de veredas. Hasta 2011, los empresarios debían pagar un 2% de UTM por m2 de vereda utilizada, pero una ordenanza cambió el cobro a 20%.  Antes de que se anunciara esta medida, los locatarios pagaron por adelantado los dineros de 2012, y finalmente se estableció que el alza fuera de sólo un 4%, pero el Municipio está pidiendo que se cancele la diferencia impaga de 2012, y podría llegarse a la   revocación de patentes si no pagan antes del 15 de febrero.

Es cierto que el sector ha aumentado su plusvalía, y que la construcción de un paseo peatonal será un nuevo plus, pero la forma en que se cambiaron las reglas del juego, dan cuenta de mucha improvisación y poca planificación, que la actual administración municipal debiera ser capaz de subsanar con un poco de criterio y buen juicio. Porque en definitiva, no sólo los locales y sus clientes perderán en caso que deban desaparecer las mesas en las veredas: el barrio y la ciudad también acusarán el golpe.

Artículo publicado en Diario Concepción
www.diarioconcepcion.cl 1/2/2013

17/11/12

A 462 años de nacer, Concepción sigue siendo una promesa

Por Francisco Bañados Placencia

Ni en sus peores pesadillas pudo imaginar Pedro de Valdivia cuántas dificultades daría a los españoles la ciudad que acabada de fundar. En los siguientes 462 años, Concepción -llamada así en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción- sería destruida, reconstruida y vuelta a destruir en innumerables oportunidades, no sólo por la mano del hombre, sino también por la irresistible fuerza de la naturaleza, que cada cierto tiempo se encargaría de sacudir la zona con terremotos, tsunamis, inundaciones y otras grandes calamidades. 

Pero don Pedro, que no era adivino, esa mañana del 5 de octubre de 1550 sólo podía ver un futuro promisorio. No podemos decir que se equivocara. Sus cartas al rey Carlos V, son un valiosísimo testimonio que da cuenta de la profunda impresión que le provocó esta zona donde los bosques y los ríos se encuentran con el mar: “Yo fui a mirar (…) legua y media atrás del río grande que digo de Bío-Bío: en el puerto y bahía, el mejor que hay en Indias; y un río grande por cabo que entra en el mar, de la mejor pesquería del mundo, de mucha sardina, céfalos, tuninas, merluzas, lampreas, lenguados y otros mil géneros de pescados, y por la otra, otro riachuelo pequeño, que corre todo el año, de muy delgada y clara agua”. 


Por medio de un vívido –y a ratos exagerado- relato en que cuenta sobre la abundancia del ganado, los ricos lavaderos de oro, las tierras llanas, las costas apacibles, la madera abundante y la belleza del paisaje, el conquistador intenta impresionar al monarca más poderoso del planeta. No hay animales salvajes, “raposas, lobos y otras sabandijas” que puedan estropear la conquista, le refiere, con el fin de que le conceda al nuevo asentamiento el reconocimiento de ciudad. 

462 años han pasado desde entonces y el Gran Concepción, con sus atrasos, postergaciones y calamidades, sigue siendo una promesa. Si hoy Valdivia pudiera escribirle una nueva carta al Rey, sin duda le contaría cómo ha crecido nuestra ciudad, cómo se han multiplicado las inversiones; cómo han surgido nuevas empresas y emprendimientos; cómo los gigantes del retail luchan a muerte por ganar la atención de los penquistas; cómo se construyen a gran velocidad nuevos barrios y altos edificios.

Se detendría en las universidades, la vida académica y daría halagueños pasajes al magnífico campus de la UdeC. Diría que la gente no demora mucho de sus casas al trabajo, que no hay graves problemas de delincuencia y que la lluvia es copiosa, pero no lo suficiente para detener la recreación, el deporte y la cultura.

Diría que Concepción tiene carencias, pero que éstas se compensan cada atardecer, cuando el sol se pone en dirección al mar y el río se ilumina, acompañado por esas gruesas nubes blancas que tan bien combinan con el intenso celeste de nuestro cielo.

Confesaría que si bien nuestra ciudad no es rica en patrimonio arquitectónico, sí es dueña de una herencia intangible muy potente: la de una urbe que a pesar de haber sido destruida en innumerables ocasiones por la mano del hombre y de la naturaleza, siempre ha sabido levantarse con dignidad. 


Diría finalmente que existe una simbiosis entre nuestra tierra y su gente, el espíritu indomable de los mapuche originarios y la porfía de los colonos españoles que a pesar de tanto infortunio, nunca abandonaron Concepción.


Y si don Pedro nos leyera en voz alta su nueva carta, tal vez diríamos que exagera, pero que no miente.

7/1/12

¿Por qué permanecemos en la provincia? (M.Heidegger)



HEIDEGGER, Martin. ¿Por qué permanecemos en la provincia?, en Revista Eco, Bogota, Colombia, Tomo VI, 5 , marzo 1963. Traducción de Jorge Rodríguez.





Este artículo de Heidegger, casi totalmente olvidado aun en Alemania, apareció en 1934 en una obscura hoja periodística de provincia, y desde entonces no se había vuelto a publicar. Ahora lo ha recogido Guido Schneeberger en su libro Nachlese zu Heidegger, de donde hemos tomado el texto. En 1933 se le ofreció a Heidegger por segunda vez una cátedra en la Universidad de Berlín. El filósofo decidió rechazar el ofrecimiento y quedarse en su pequeña Friburgo, es decir, en la provincia. Para justificar tal decisión escribió el artículo cuya traducción ofrecemos aquí. (N. de la R.)





En una abrupta cuesta de un amplio y alto valle de la Selva Negra se levanta un pequeño refugio de esquiadores a 1.150 m. de altura sobre el nivel del mar. Su planta mide de 6 a 7 m. El bajo techo recubre tres cuartos: la cocina, el dormitorio y un gabinete de estudio. En el estrecho fondo del valle y en la ladera opuesta, igualmente abrupta, yacen dispersos los cortijos de los campesinos, ampliamente emplazados, con el gran techo que pende sobre ellos. Cuesta arriba se extienden las praderas y las dehesas hasta el bosque con sus viejos, enhiestos y oscuros abetos. Todo lo domina un claro cielo soleado en cuyo resplandeciente espacio dos azores se elevan trazando círculos.


Cuando en la profunda noche del invierno una bronca tormenta de nieve brama sacudiéndose en torno del albergue y oscurece y oculta todo, entonces es la hora propicia de la filosofía. Su preguntar debe entonces tornarse sencillo y esencial. La elaboración de cada pensamiento no puede ser sino ardua y severa. El esfuerzo por acuñar las palabras se parece a la resistencia de los enhiestos abetos contra la tormenta.

Y el trabajo filosófico no transcurre cual la apartada ocupación de un extravagante, sino que tiene una íntima relación con el trabajo de los campesinos. Mi trabajo se asemeja al del joven campesino cuando sube la pendiente remolcando el trineo de montaña y luego, una vez bien cargado con leños de aya, lo dirige a su cortijo en peligroso descenso; al del pastor cuando con su andar lentamente meditabundo arrea su ganado pendiente arriba; al del campesino cuando en su cuarto dispone en forma adecuada las innumerables tablillas para su techo. Allí arraiga su inmediata pertenencia a los campesinos.

El hombre de la ciudad piensa que “se mezcla con el pueblo” tan pronto condesciende a entablar una larga conversación con un campesino. Por las tardes, cuando durante la pausa del trabajo me siento con los campesinos en torno de la estufa o en la mesa junto del rincón donde está la imagen del Señor, casi nunca hablamos. En silencio fumamos nuestras pipas. Entretanto quizá cruza una palabra. Que el trabajo se termina en el bosque, que en la noche anterior se metió una marta en el gallinero, que posiblemente mañana una vaca parirá, que el campesino Oehmi ha tenido un ataque, que el tiempo pronto “se muda”. La íntima pertenencia del propio trabajo a la Selva Negra y sus moradores viene de un centenario arraigo suabo-alemán a la tierra que nada puede reemplazar.

Al hombre de la ciudad una estadía en el campo, como se dice, a lo más lo “estimula”. Pero la totalidad de mi trabajo está sostenida y guiada por el mundo de estas montañas y sus campesinos. Ahora, mi trabajo allá arriba se ve interrumpido a menudo por largo tiempo debido a gestiones, viajes para dictar conferencias, discusiones y la actividad docente aquí abajo. Pero tan pronto retorno arriba se aglomera, ya desde las primeras horas de estadía en el albergue, todo el mundo de las antiguas preguntas y, por cierto, en el mismo cuño con que las dejé. Sencillamente soy trasladado al ritmo propio del trabajo y, en el fondo, no domino en ningún caso su ley oculta. Los hombres de la ciudad se maravillan a menudo de este largo y monótono quedarse solo entre los campesinos y las montañas. Sin  embargo, esto no es ningún mero quedarse solo; pero sí soledad. En verdad en las grandes ciudades el hombre puede quedarse solo como apenas le es posible en cualquier otra parte. Pero allí nunca puede estar a solas. Pues la auténtica soledad tiene la fuerza primigenia que no nos aísla, sino que arroja la existencia humana total en la extensa vecindad de todas las cosas.

Es posible convertirse fuera en una “celebridad” en un santiamén mediante los periódicos y revistas. Este es siempre, por cierto, el camino más seguro por el que el querer más auténtico sucumbe al malentendido y llega al olvido profunda y rápidamente.

Por el contrario, la memoria campesina tiene su fidelidad sencilla, segura e incesable. Hace poco le llegó la hora de la muerte a una campesina allá arriba. Ella conversaba conmigo a menudo y de buena gana, y me enseñaba viejas historias del pueblo. En su lenguaje enérgico y lleno de imágenes conservaba todavía muchas palabras viejas y diversas sentencias que habían llegado a ser ininteligibles para los actuales jóvenes del pueblo y, así, han desaparecido del lenguaje vivo. Todavía en el año pasado, cuando yo vivía solo semanas enteras en el refugio, esta campesina, con sus 83 años, subía a menudo la abrupta cuesta que conduce a él. Quería ver, como decía, si yo todavía estaba allí y si no me había robado de improviso “algún duende”. La noche que murió la pasó conversando con sus parientes y, hora y media antes de su fin, envió todavía un saludo al “señor profesor”. Tal recuerdo vale incomparablemente más que el más hábil “reportaje” de un periódico de circulación mundial sobre mí pretendida filosofía.

El mundo de la ciudad está en peligro de sucumbir a una falsa creencia corruptora. Una impertinencia muy ruidosa y muy activa y muy delicada parece, a menudo, preocuparse por el mundo y la existencia del campesino. Pero con ello se niega precisamente lo que ahora sólo hace falta: mantener la distancia de la existencia campesina; abandonarla -ahora más que nunca- a su propia ley; ¡fuera las manos!; para no arrastrarla en una falsa habladuría de literatos sobre lo popular y amor a la tierra. El campesino ni quiere ni necesita en ningún caso esta exagerada amabilidad ciudadana. Lo que ciertamente necesita y quiere es el tacto reservado respecto a su propio ser y a su independencia. Pero muchos de los procedentes de la gran ciudad y de los transeúntes -y no en último término los esquiadores- se comportan a menudo en el pueblo o en la casa del campesino como si se “divirtieran” en sus salones de recreo de la gran ciudad. Tal ajetreo destruye en una noche más de lo que puede fomentar jamás un adecenamiento científico de varios decenios sobre lo popular y las costumbres y usos del pueblo.Este es mi mundo de trabajo visto con los ojos mirones del huésped o del veraneante. Yo mismo nunca miro realmente el paisaje. Siento su transformación continua, de día y de noche, en el gran ir y venir de las estaciones. La pesadez de la montaña y la dureza de la roca primitiva, el contenido crecer de los abetos, la gala luminosa y sencilla de los prados florecientes, el murmullo del arroyo de la montaña en la vasta noche del otoño, la austera sencillez de los llanos totalmente recubiertos de nieve, todo esto se apiña y se agolpa y vibra allá arriba a través de la existencia diaria. Y, nuevamente, esto no ocurre en los instantes deseados de una sumersión gozosa o de una compenetración artificial, sino, solamente, cuando la propia existencia se encuentra en su trabajo. Sólo el trabajo abre el ámbito de la realidad de la montaña. La marcha del trabajo permanece hundida en el acontecer del paisaje.


Dejemos toda intimación condescendiente y todo falso culto de lo popular; aprendamos a tomar en serio allá arriba aquella existencia sencilla y dura. Sólo entonces nos podrá volver a decir algo.

Hace poco recibí la segunda llamada a la Universidad de Berlín. En una ocasión semejante me retiro de la ciudad a mi refugio. Escucho lo que dicen las montañas, los bosques y los cortijos. En esto vengo a donde mi viejo amigo, un campesino de 73 años. En los periódicos ha leído sobre el llamado a Berlín. ¿Qué irá a decir? Lentamente desliza la segura mirada de sus claros ojos en los míos, mantiene los labios fuertemente apretados, me coloca su mano fielmente circunspecta sobre el hombro y sacude su cabeza en forma apenas perceptible. Esto quiere decir: ¡irrevocablemente no!

20/12/11

La Adopción: Hijos y padres del corazón



Se calcula que hoy existen cerca de 7 mil parejas en la Región del Bío Bío con problemas de fertilidad luchando por ser padres. Muchas se someten a costosos tratamientos para lograrlo; un porcentaje importante no tendrá éxito. También están los que quisieran intentarlo, pero no pueden costear los tratamientos de fertilización. Este artículo no tratará de ellos, sino de un tercer grupo que eligió una vía diferente para llegar a la paternidad: el camino de la adopción.

Por Francisco Bañados P.

Se conocieron a fines del 2006 en el lugar más inesperado: una estrecha y poco ventilada sala de reunión del Servicio Nacional de Menores de Concepción. Eran tres matrimonios con un punto en común: acababan de iniciar sus procesos de adopción. A poco andar se hicieron amigos, crearon una red e incluso se organizaron para orientar a otros matrimonios. Hoy son padres felices y orgullosos, dispuestos a contar su experiencia. Aquí figuran con otro nombre: prefieren que sea así porque sienten que la historia de sus hijos es algo que pertenece sólo a ellos, y que como padres deben resguardar.
Rodrigo (48) y Paula (41) llevaban cinco años casados cuando les diagnosticaron problemas de fertilidad y comenzaron a realizarse tratamientos para quedar esperando un hijo. “Nos decían que existía un 60% de posibilidades de que lo lográramos. Invertimos muchas esperanzas y también mucho dinero en lo que en ese momento nos parecía la única opción. Pero sufrimos una decepción tras otra; vivimos el duelo y empezamos a conversar sobre la posibilidad de adoptar”, relata Rodrigo.
Isabel (33) y Javier (36) vivieron una experiencia similar, pero abandonaron tempranamente los tratamientos. “Vimos cuál era la opción que nos quedaba y nos preguntamos: ¿Estamos dispuestos a la fecundación in vitro? ¿Queremos tener varios proyectos de vida en un congelador, a la espera de un milagro de la ciencia? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por ser padres? No queríamos doblarle la mano a la naturaleza ni jugar con vidas que no eran nuestras, pues un hijo es mucho más que un mero capricho. Así fue como empezamos a plantearnos la posibilidad de adoptar”, confiesa Isabel.

Javier fue el primero en convencerse, pero Isabel dice que tenía algunos temores. “Le dije a mi marido que no sabíamos de dónde vendría este niño, a lo que él respondió: ‘es cierto, pero sí sabemos a dónde va’. Eso me hizo un click y pude abrir mi corazón”.

Isabel sostiene que cuando se opta por la adopción, se inicia un camino de aprendizaje: “Al comienzo andas a la defensiva y te molestas si te preguntan mucho o si te preguntan poco. Pero es un error pretender que todo tu entorno lo asuma de inmediato y debes educarlo. Nuestros amigos fueron muy importantes, pues hablábamos un lenguaje común. Intercambiamos visiones, reflexionamos sobre la paternidad e incluso lanzamos el blog “Adopta con Amor” para orientar a gente que estuviera en una situación parecida”.

Largo embarazo


La experiencia de vida de José (38) y Beatriz (36) es algo distinta. Ellos tuvieron una hija que nació con un problema congénito y falleció a los pocos meses. Se les informó que existían altas posibilidades de que volvieran a pasar por lo mismo si quedaban esperando otro hijo. “Fue la experiencia más dolorosa, pero nos sentimos orgullosos de haber sido sus padres. Ella es nuestro angelito y el tiempo que compartimos fue un regalo. Pero teníamos claro que los hijos que vendrían después llegarían por otro camino”.

Pese a que la decisión fue rápida, la espera fue larga y tuvieron que pasar años antes que llegara Alonso. “Cuando empiezas un proceso de adopción esperas que todo sea bonito, pero lo romántico se acaba apenas cruzas la puerta del Sename. Encuentras un organismo estatal lleno de reglamentos, donde te lanzan verdades sin filtro. Te advierten el contexto de los niños y las madres, y de los problemas que hay que considerar. A muchos les dan ganas de salir corriendo, pero ellos te explican que lo que importan no son los padres, sino la seguridad de los niños”, relata Beatriz.

José Agrega: “Cuesta entender que habiendo tantos menores en situación de abandono, tome un tiempo tan largo entregar un niño a sus padres definitivos. Duele ver como los chicos crecen y van perdiendo las posibilidades de ser adoptados. Pero luego entiendes las dificultades que existen, las limitaciones legales, los trámites necesarios en tribunales. Se puede tener críticas, pero lo bueno del sistema chileno es que desde el 2005, cuando un hijo llega a manos de los padres definitivos ya nadie puede quitárselos. Antes de eso el tribunal ya ha dictado otra sentencia en la que la progenitora pierde cualquier tipo de derecho sobre el niño y no puede reclamarlo”.

José y Beatriz confiesan que el día del encuentro con Alonso todo su mundo cambió. “Fue como si todo el papeleo previo se transformara en mariposas. Él cupo justo en nuestro abrazo y llenó nuestro corazón. Ese momento fue como si se nos revelara una gran verdad universal: que nosotros éramos sus padres y él nuestro hijo”, cuenta José.

La noticia también fue impactante para el grupo, pues llegaba el primero de sus niños, y con él la confirmación de que todo había valido la pena. Para Javier, el ciclo se cerró cuando recibieron a su hija Francisca: “Tenía sólo dos meses y nos dijeron que no esperáramos muchas respuestas de su parte. Pero se equivocaban: la pusieron en mis brazos, abrió sus ojazos y me sonrió. En ese momento supe que era su papá y ella nuestra hija. Todo finalmente calzaba: las ansiedades, las penas, el largo camino recorrido”.



Genética del amor

Mirando hacia atrás, Rodrigo y Paula sienten que el dolor se transformó en una oportunidad. “Vimos cómo una experiencia dura se convertía en algo maravilloso. Dios tenía claro cuál era nuestro camino, pero nosotros sólo pudimos entenderlo al final, después de haberlo recorrido”, reconoce Rodrigo.

Paula comparte su visión: “Al principio tienes inquietudes que casi te avergüenza confesar. ¿Será parecida a nosotros? ¿Reaccionará como esperamos? ¿Qué personalidad tendrá? Pero al final las cosas resultan más simples. No nos quedamos pegados en la tozudez genética: la genética del amor y de la familia es la más fuerte. Ella es nuestra hija en todos los sentidos posibles”.

¿Y cómo manejan el tema de la adopción puertas afuera? Explican que siempre se está expuesto a los prejuicios, y por tanto están atentos a proteger a sus hijos, no de la mala intención de la gente, sino de la ignorancia. Pero sienten que, educados en el amor, los niños no tendrán ninguna inseguridad respecto a su origen. “Les hemos contado que los hijos llegan de dos formas al mundo: a través de la guatita o del corazón, y que no existe ninguna diferencia entre unos y otros”, dice Isabel.

Agrega Rodrigo: “La adopción no es tema para nosotros. Es parte de la historia de nuestros niños y de nuestras familias, pero no tiene ningún peso específico en lo cotidiano”.
A juicio de Javier, es importante recalcar que la adopción no los convierte en padres especiales. “Aquí no hay solidaridad, generosidad, ni ninguno de esos valores que mucha gente quiere ver detrás de la adopción: sólo el amor que pueden sentir los padres por sus hijos, que se han reunido después de transitar un camino distinto”.

Hoy para estos matrimonios todas las angustias han quedado atrás. Mientras sus papás conversan, los hermanos Alonso (4) y Ema (1) juegan felices con sus amigas Francisca (3) y Constanza (3). El grupo, que originalmente era de seis, ya va en diez, y si Dios quiere en un tiempo más será de doce.

Relativismo e hipocresía

A Beatriz le preocupa la ausencia de una política para fomentar la entrega en adopción. “En los segmentos socioeconómicos altos pareciera estar más validado el aborto que la entrega en adopción. Hay mucha hipocresía y creemos que una campaña podría contribuir a revertirlo. El Sename no puede llegar a todas partes, y es importante despejar los canales para que muchas mujeres sepan que existe esta alternativa”, plantea.

Opina que se necesita un cambio cultural: “Es frecuente en los hospitales que las enfermeras ataquen a las chicas que manifiestan la intención de dar sus hijos en adopción: les dicen que son monstruos por querer abandonar así a sus hijos. Al final se quedan con sus niños, que crecen en situación de abandono y terminan llegando igual a los hogares de menores sin ninguna posibilidad de adopción, porque sus madres los visitan una vez al año”.


Reportaje publicado en revista DIÁLOGO el 18 de diciembre de 2011.

19/12/11

Angel Kreiman: Un rabino camino a Jerusalén


El que fuera durante 20 años líder espiritual de la comunidad judía en Chile, culminará este mes su función de rabino de la Sinagoga de Concepción y partirá a Tierra Santa, dejando atrás una historia personal marcada por el estudio y la fe, la controversia entre sus pares, el horror ante el terrorismo y la tolerancia religiosa.


Por Francisco Bañados Placencia

Por estos días las oficinas de la Sinagoga de Concepción se han llenado de cajas, que en su interior atesoran 2 mil libros, valiosos documentos y 45 años de historia de una de las personalidades más relevantes de la comunidad judía en Chile: el rabino Ángel Kreiman. Sus pertenencias serán instaladas en un barco y dentro de algunas semanas llegarán a su destino definitivo: Jerusalén.

Por supuesto, el rabino partirá también. Y aunque le quedan algunos días en Concepción, buena parte de su cabeza pareciera estar ya en Tierra Santa, cumpliendo con el sueño de todo judío, o como dice él, de cualquier devoto del Judaísmo, el Cristianismo o el Islam. “En Jerusalén el Shabbat se vive todos los días. Parece como si la gente allí no caminara, sino que levitara. No hay otra ciudad con esa mística, que no sólo siente la gente de fe, sino también los turistas superficiales”, comenta, con los ojos brillosos de emoción.

Dentro de poco cumplirá 66 años y se acogerá a la jubilación que ofrece Israel a todos los judíos residentes. “No es mucho, pero es una gran tranquilidad que el Estado se haga cargo de mis gastos médicos, que no son pocos”, explica el rabino, quien padece de diabetes y es insulinodependiente. Una de sus tres hijas vive allá y él buscará un pequeño departamento en el casco histórico, que le permita visitar caminando el Muro de los Lamentos y otros hitos sacros de la ciudad.

Entre dos tierras

Angel Kreiman nació en Buenos Aires en 1945, pero ha vivido y trabajado la mayor parte de su vida en Chile. Pese a que sus padres no eran judíos observantes, desde pequeño quiso ser rabino, por lo que a los 17 años entró al seminario, en paralelo a sus estudios de Derecho. En 1966 se le encomendó viajar los fines de semana a Chile a generar un movimiento juvenil de renovación en la Sinagoga de Santiago.

En 1972 fue nombrado Gran Rabino de Chile, cargo desde el que tocó afrontar lo que la comunidad israelita consideraba un viejo fantasma: la amenaza del marxismo. “Muchos judíos ricos se fueron del país, temiendo que se repitieran las persecuciones del comunismo soviético. Pero la verdad es que el Presidente Allende fue bastante deferente con nosotros. En tiempos en que costaba encontrar otra cosa que no fuera carne de cerdo en Chile, nos permitió faenar vacunos según la tradición kosher para nuestra comunidad”.

En agosto de 1973 participó en un grupo de pacificación entre el gobierno y el parlamento, encabezado por el Cardenal Silva Henríquez, y en el que participaban también los obispos luterano y metodista. “Frei Montalva, entonces Presidente del Senado, insistió que de esto saldríamos sólo ‘a punta de fusil’. Hicimos un oficio por la paz en la Plaza de la Constitución el domingo 9 de septiembre, pero lamentablemente no sirvió de nada”, recuerda.

Tras el Golpe de Estado colaboró con la Vicaría de la Solidaridad y ayudó a sacar del país a 17 judíos de izquierda. Dice que incluso trasladó a algunos en el maletero de su auto. “Fueron tiempos difíciles, pero el General Pinochet fue cauteloso con nosotros, porque no quería ser acusado de antisemita. Hubo judíos poderosos que me acusaron de “rabino rojo”, y hubo otros tantos que me imputaron ser colaboracionista del régimen. Yo tengo mi conciencia tranquila porque siempre obré de acuerdo a mis principios y mi rol”, señala.

En 1990 volvió a Buenos Aires como Gran Rabino de la Congregación Israelita de la República Argentina, y su esposa Susy fue nombrada directora de la Bolsa de Trabajo de la AMIA. En ese lugar sobrevino la tragedia: en julio de 1994 terroristas islámicos hicieron estallar una bomba que costó la vida a 85 personas. “Estuve ocho días en la búsqueda de los pedazos de mi esposa. Me dije: si me enojo con Dios me quedo totalmente solo. Me cuesta mucho entender cómo se manejan aquellos que niegan la existencia de toda espiritualidad. Dios es el sostén de mi vida; la ilusión de reencontrarme con mi Susy y mis seres queridos me permite vivir”, confiesa.

Eclipse espiritual

Tras esa terrible experiencia volvió a Chile para dirigir la Sinagoga de Concepción. Desde esta plaza pudo trabajar más tranquilo en una de sus grandes pasiones, el diálogo interreligioso, en especial con la Iglesia Católica a través del Arzobispado de Concepción y de colaboraciones con el Opus Dei. “Yo comparto plenamente los postulados del Papa Benedicto XVI, a quién tuve oportunidad de conocer en Jerusalén en 1996. Él habla de la urgencia de evaluar la presencia de los contenidos esenciales de la ley moral y natural en la sociedad contemporánea, en la que parecen haberse oscurecido verdades morales naturales, indiscutidas y vigentes desde antiguo”, reflexiona.

A su juicio, el mundo atraviesa hoy una crisis espiritual que se manifiesta en el consumismo, la ignorancia, el materialismo, el secularismo y un cientificismo superficial: “La religión es una respuesta a las preguntas últimas del hombre. En cuanto las dejamos caer en el olvido, la religión entra en crisis. Nuestra tarea primordial es revisar las responsabilidades que tenemos los religiosos en nuestras propias derrotas. El hombre contemporáneo es individualista y sólo escucha una sola voz: la de su propio YO. Nuestro desafío es contribuir a que la sociedad deje de lado esa soberbia y ese vacío y vuelva a dialogar con Dios”.

Artículo publicado en revista DIÁLOGO el 18 de diciembre de 2011.

7/1/11

Emerge el arcoíris


Por Francisco Bañados P.

En nuestra opinión, en 1975 debuta un grupo que juega un rol clave en la instalación de la épica como uno de los pilares del heavy metal. Se trata de Rainbow, la banda que forma Ritchie Blackmore tras abandonar Deep Purple en 1975. El guitarrista buscaba alejarse de las influencias funk que comenzaban a hacerse visibles en la banda, y quería más espacio para incorporar con libertad elementos del folclor medieval en su música. Para ello no pudo encontrar mejor aliado que Ronnie James Dio, un cantante neoyorquino de ascendencia italiana que había teloneado a Deep Purple en 1974, al frente de Elf. Si bien esta banda ganó el nombre de “Elfo” de manera casi natural en los 60’s a causa de que ninguno de sus integrantes pasaba del metro sesenta de estatura, era un nombre muy acorde con las motivaciones de Ronnie Dio. El pequeño cantante de poderosa voz estaba particularmente interesado en escribir letras donde los mitos, los cuentos de hadas y la magia se encontraran. Inquietud que pudo combinarse a la perfección con la de Blackmore, quien era aficionado a los brujos y lo oculto (al parecer, una costumbre muy habitual entre los guitarristas de la época).

Juntos inauguran el estilo de “calabozos y dragones” en el heavy metal. La portada de su primer disco de 1975, Ritchie Blackmore’s Rainbow, deja muy en claro la línea de la banda: una ilustración de un castillo de cuentos de hadas con la forma de una guitarra Fender Stratocaster. La placa incluye canciones de corte épico, como el himno The Man on the Silver Mountain, The Temple of the King y Sixteen Century Greensleeves, y junto a ellas otras que son un guiño al mundo de hadas y duendes, como la sutil balada Catch the Rainbow.

El primer disco es recibido con algún grado de desconcierto por parte de la crítica, que considera que Blackmore ha suavizado su propuesta respecto a lo que venía haciendo en Deep Purple. En efecto, la primera encarnación de Rainbow no era otra cosa que Elf con Blackmore como guitarrista, por lo que apenas finalizan el disco debut, el músico se aboca a la tarea de reclutar instrumentistas a la altura de su currículum.

El primero en llegar es Cozy Powell, un verdadero emprendedor de la batería de la escuela de Ginger Baker y Keith Moon, que había ganado notoriedad junto a Jeff Beck y también junto a su propia banda, The Cozy Powell’s Hammer. Powell, quien también era piloto de carreras y fanático de las motos, resultaría fundamental para imprimirle un sonido heavy metal a Rainbow e inaugurar formalmente este subgénero. El baterista perfecciona la técnica del doble bombo, desarrollada inicialmente por el baterista de The Who, Keith Moon, y aporta peso al grupo con una base rítmica veloz y demoledora. Completan la formación clásica el bajista escocés Jimmy Bain y el teclista norteamericano Tony Carey. Los cinco editan en marzo de 1976 el disco Rainbow Rising, producido por el ingeniero Martin Birch, antiguo colaborador de Deep Purple, quien se convertiría en un ícono de la producción de bandas cultoras de la epopeya.

Rising constituye todo un paradigma para el heavy metal, tanto a nivel musical como en las letras. Blackmore alcanza su madurez como guitarrista, especialmente en sus solos, que dan cuenta de una técnica y sensibilidad excepcionales. Así, por ejemplo, es notable como tensa las cuerdas con la presión que les imprime con su mano izquierda, que permiten que, en el devenir de sus solos, parezca que la melodía va alejándose de la base rítmica para volver de improviso y encajar de manera siempre precisa, con tensiones y oscilaciones inspiradas en escalas orientales. Dio, por su parte, deslumbra con sus líneas melódicas. A su particular timbre, que le permitía cantar en pasajes con notas muy altas, sin esfuerzo, sin recurrir al grito agudo y sin perder fuerza ni control, sumó una teatralidad casi operática. Su voz se convertía entonces en el instrumento perfecto para transmitir historias épicas, la mística, la magia y la sabiduría de los antiguos. Canciones como Tarot Woman, Run with the wolves, A light in the black, y especialmente Stargazer, sientan un nuevo y tal vez definitivo precedente de cómo abordar la epopeya en el rock.

La pieza más destacada del disco es Stargazer, una canción épica de 8 minutos y medio que, para muchos, es una de las mejores composiciones jamás escritas en el rock. El tema comienza con una poderosa y técnica introducción del baterista Cozy Powell, acompañada por un largo riff de Blackmore, que permite un inspirado contrapunto entre ambos instrumentos. A continuación irrumpe el riff principal que constituye el leif motiv de la canción, con un ritmo de medio tiempo muy marcado e hipnótico, reforzado por un teclado con reminiscencias orientales. El aderezo extra es aportado por las cuerdas de la Filarmónica de Berlín que contribuyen a que la música alcance su clímax en el dramático desenlace de la historia. Mención aparte merece el solo de Ritchie Blackmore, considerado uno de los mejores de su carrera.

Stargazer cuenta la historia de un rey-astrólogo-mago de tiempos inmemoriales que encarga a sus súbditos la construcción de una torre altísima, que le permitirá cumplir su mayor anhelo: volar. Tal como en el mito de Ícaro y Dédalo, el protagonista responde al arquetipo del hombre-pájaro, un mortal obsesionado con volar. Obsesión que a su vez esconde el deseo de dominar los cielos y equipararse así con los dioses. Este concepto es reforzado en Stargazer por la presencia de la torre, a todas luces una alusión a Babel y a la ambición humana de alcanzar la grandeza de Dios mediante un desafío material. Son los súbditos de este cruel rey mago quienes cuentan la historia y quienes de hecho aportan el cariz épico de la trama, que se desliza entre su fe en su señor (“yes, I believe”) y su sentimiento de sentirse por primera vez libres (“I’m comming home”). La historia termina donde terminan casi siempre las mayores ambiciones del hombre: en el fracaso. Una vez erguida la torre, el mago se lanza al vacío y, por una fracción de segundo, se convierte en un dios ante sus ojos y los de su gente. Pero sus sueños se revientan contra las rocas. Con esta dramática escena se rompe el espejismo. Sus siervos, que construyeron con sus propios huesos y su sangre esta torre insensata, que sufrieron y murieron por los sueños de un loco, se liberan del hechizo y toman conciencia de su propia existencia. Por primera vez son libres: un arcoíris en el horizonte les dibuja el camino a casa.

Con el álbum Long Live Rock & Roll (1978), Rainbow comienza a alejarse de la propuesta épica de sus dos primeras placas. En un intento por llegar las radios norteamericanas y conquistar este importante mercado -dominado en ese momento por bandas con un sonido más comercial, como Journey, Kansas o Boston-, Blackmore prioriza un sonido más rockanrollero, simple y con mayor gancho comercial. A pesar de ello la épica y la fantasía sige estando presente en el disco en temas como Kill the King, Lady of the Lake (basada en el mito artúrico), Rainbow Eyes y Gates of Babylon. Este último es otro de los grandes clásicos de la banda: está inspirado en la antigua Persia, recreada con acierto gracias a la ambientación arabesca de los teclados y los riffs de guitarra. La pieza tiene uno de los solos mejor logrados de Blackmore, en el que deja de lado la escala pentatónica para sumergirse en la escala frigia. La letra es, más que una historia lineal, un conjunto de evocaciones que nos conducen irresistiblemente a la mágica Babilonia del imaginario del nómade aventurero que se acerca por primera vez a sus puertas.

Babilonia se presenta ante los ojos del viajero como un sinónimo de tentación. La ciudad representa poder y riquezas, pero en su reverso también es el camino a la perdición. En ese sentido, el demonio y la ciudad son prácticamente una misma cosa.

El disco Long Live Rock and Roll marcaría el fin de la inspirada sociedad Blackmore-Dio, y con su disolución terminaría la etapa más épica de Rainbow. El guitarrista estaba convencido de que debía abandonar o minimizar este tipo de temáticas para conquistar el mercado norteamericano. A contrario sensu, el management del grupo insistía en que había que probar caminos seguros, como las canciones de amor. Pero Ronnie James Dio no estaba dispuesto a hacer esta concesión, y el tiempo pareció darle la razón. Pocos meses después de su partida, en 1979, fue reclutado por Black Sabbath para ocupar el lugar de Ozzy Osbourne. Junto a este grupo grabó dos discos fundamentales para el heavy metal, Heaven and Hell (1980) y The Mob Rules (1981), continuadores de la más clásica tradición de Rainbow. Reyes, caballeros, brujas y la sabiduría de los antiguos tomarían por asalto las letras de la obscura banda de Birmingham, que, de la mano de Dio, renovaría su propuesta de cara a la década que comenzaba.